Descripción

La gran cantidad de molinos hidráulicos que alberga Marín hace del concejo el área de molinos más importante de Morrazo.

Dos cursos de agua importantes atraviesan el municipio. Por un lado, el río Lameira, con una docena de molinos, en buena parte abandonados. Por otra parte, el río Loira, el más importante de la región, que discurre por las parroquias de Santomé de Piñeiro, Santa María do Campo, Nuestra Señora de Carme de Seixo y Santa María de Ardán, hasta desembocar en la playa de Loira.

Aproximadamente en 8 km de río se encuentran más de medio centenar de molinos, a los que se suman otra media docena de su afluente principal. No obstante, solo unos pocos están restaurados y funcionan.

En cuanto a su antigüedad, es probable que hubiera molinos ya antes del siglo XVII, pero la mayoría data de los siglos XVIII y XIX.

Salvo alguna excepción, los molinos de Marín son de canal o de cubo, de planta rectangular, muros de piedra y cubiertos con madera a una o dos aguas.

Quizá los más conocidos son el Molino de Valado y el Molino de Lisado, restaurado por el concejo e incorporado a la ecorruta del Morrazo. Destacan por su tamaño los molinos de Don Benito y Maduro, ambos en la parroquia de Campo. El más pequeño es el Molino de Buraco. En Santa María do Campo encontramos el Molino de Montes, con vivienda en el piso superior, igual que el molino de Franco en Loira y el Molino de Montes en Santomé de Piñeiro. También cabe mencionar el Molino Albeiro, que se dedicó exclusivamente a moler trigo. Y por último, el Molino Rosalino, en Santomé de Piñeiro, que es el de más reciente construcción.